En idiomas dormidos

Porque aprendí hace mucho tiempo a hablar con gente dormida que expresaba miedos y confusiones sin enterarse, ahora puedo dar respuesta, más o menos coherente, a ciertos comentarios que involucran tiempo, espacio y personajes y puedo responder, de manera muy segura, y sedante, con aseveraciones incompatibles, porque yo se cual es la verdad de la duda detrás de la incoherencia.

Nueva normalidad

En un arranque de desesperación, miedo intenso y soledad, Lupita casi destrozó la colcha de alpaca que pongo sobre el sofá para el frío, y digo casi porque le abrió unos agujeros muy extraños, circulares. La convirtió en un queso suizo.
Pensé en tirarla ciertamente, o dársela a ella misma para que recordara su pecado cada noche en que durmiera sobre ella.
Luego decidí cortar alrededor de los agujeros y hacerme de varias franjas que como rompecabezas fui armando y empatando en un quilt muy bizarro.
Uni las bandas con hilos de bordar en colores brillantes, para no disimular lo que sucedió sino para resaltar su sufrimiento al ser maltratada por dientes filosos, patas seguramente empantanadas y su posterior abandono.
Ahora es más pequeña, no es perfectamente rectangular y aún tiene pequeñitos agujeros que solo yo percibo y se dónde están.
‌Pero aún abriga y sigue siendo una colcha, solo que con una vida diferente a la que siempre conoció.
‌ Su nueva normalidad

Yuyos

Soy como una yerba no sembrada, como un yuyo.

Los perros me mordisquean para purgarse, me orinan, caminan pero también descansan sobre mi.

El Sol me quema a veces, casi hasta matarme, pero cualquier gota de agua hace que reviva.

Las lluvias me inundan y empantanan, me ahogan, pero yo sigo allí, a veces imperceptible.

Si me arrancas y pones en agua caliente quizás pueda ayudar a tu dolor de estómago. Eso soy, un yuyo.

A veces lanzo una flor tímida, silvestre, y algunas almas más simples las usan como parte de su corona y adorno. Así somos los yuyos.

desperdicio

Nadie podia percibir la igualdad de nuestra angustia, el frío que apretaba nuestro corazón sentadas las cuatro en aquellas sillas de clínica-hospital frente al consultorio donde minutos después nos llenarían el pecho de gel y nos conectarían para ver si nuestro corazón estaba mas sereno que nosotras y soportaría, sin mucho riesgo, el dulzor de la anestesia futura.

Yo, como fui la ultima en llegar, solamente di los buenos días, o las buenas tardes, que ya se sabe que el tiempo transcurrido en esos sitios se da vuelta de reves. Las otras tres mujeres me sonrieron y continuaron conversando.

“…pero es que Usted come suficiente, en cambio ella, no!” dijo con preocupación la mujer mas joven que sostenía y acariciaba el brazo de la  mayor sentada a su lado.

“…mire que yo le cocino todos los días lo que mas le gusta, que si un huevito hervido, una tarta de zapallitos, una maicena caliente dulcita, y nada, no come nada!” comento la chica volteando los ojos hacia arriba y mirando con afecto a la otra, como si regañara a una niña pequeña, por su falta de apetito.

Yo estaba esperando que dijera que también le hacia el avioncito para que abriera la boca y tomara las delicias ofrecidas, “un poquito mas, otra cucharadita” . La mujer objeto de todos estos comentarios, solo miraba con sus ojos increíblemente azules, y movía unas escasas hebras blancas de su cabello sonriendo tontamente.

La otra mujer, de una edad a medio camino de  las anteriores, dijo que si, que la falta de apetito era un problema y comenzó a enumerar con lujo de detalles la dieta que le habían mandado, “por un tema del colon, claro” y los litros de agua que debía tomar diariamente, “por un tema de sus riñones claro”.  Allí menciono también cuales frutas  tenia prohibidas, “por un tema de su diabetes, claro”, y el montón de pastillas que debía tomar, “por un tema del corazón, y de su derrame cerebral, claro” .

Yo estaba a punto de huir despavorida ante el cumulo de sus dolencias, cuando esta ultima le pregunto a la mas joven, “Y tu, eres su acompañante? a lo que la otra contesto, “Su hija, yo soy su hija. Disculpen un momento, que voy al baño, con permiso”  Y se alejo de nosotras tres moviendo las caderas, recordando seguramente los ritmos de Candombe recién escuchados en el carnaval mas largo del mundo, el de Uruguay, señores! en el que con toda seguridad bailo por las calles de Montevideo, luciendo su morenura de carnes apretadas y su corona de reina bien ajustada en los pequeñitos rizos color carbon.

Creo que la reina no habría llegado a los sanitarios cuando la viejita súbitamente adquirió vigor y declaro para que la oyéramos las dos, “Ella no es mi hija, sabés?  lo que pasa es que tiene tanto tiempo conmigo que ella dice así…” Su interlocutora, la de las múltiples enfermedades, le dijo que bueno, que ella tenia un hijo mas blanco que ella, y otro mas oscuro, como el padre.

Yo vi la cara de horror de la mayor, de que alguien pensara que había dado “un mal paso” o algo así y frunció sus delgados labios untados de carmín rosado, aplicados seguramente por la reina hija/no hija para que su madre/patrona se viera linda en su consulta medica.

Tanto amor desperdiciado. Yo lo que queria era llorar.

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energia

Siempre resulta extraño, pero conmovedor, y hasta peligroso, darse cuenta de como nuestros actos impactan los pensamientos, modos, las formas y fondos de nuestros hijos. Y como hijos necesito aclarar que considero cualquier ente al que pudiéramos cobijar bajo nuestras alas en algún momento, incluso efímero, en que se haya visto mas vulnerable como para haberse salpicado de nuestros arriba mencionados actos.

Me reconozco en algunas expresiones y creencias, reconozco a su padre en algunas de sus afirmaciones mas lapidarias y personales.

Asi seguiremos viviendo mientras haya algun recuerdo de nosotros flotando por alli. Mientras alguien remede nuestros decires o comente algo que hicimos. Cuando esto cese  terminaremos finalmente nuestro paso por el mundo.

Quien recuerda algo de un tio abuelo segundo?  entonces  fue cuando murió, cuando nunca existió. Cuando dejo de ser recordado, dejo de existir. No hay mas testigos de su  recorrido, de sus formas, de su voz, del color del vello en sus brazos.

A veces me siento que en lugar de vivir estoy creando recuerdos y momentos para mis hijos. A veces no reconozco mi voz en esas palabras habladas suavemente y con mucho amor en casi todo momento. Soy yo así, realmente? O eso es lo que quiero que recuerden? Cuando hago lo que hago,  lavarles la ropa, cocinarles, levantarme a prepararles el desayuno y escucharlos por unos minutos antes de que salgan,  pasar palo santo encendido en sus cuartos, quiero realmente hacer eso, o solo quiero que recuerden que lo hacia y que le digan a mis nietos que el pastel de maíz y pollo de su Bela era una delicia y nunca lograron hacerlo igual?

Vivo este momento o el futuro en el cual no estaré?

Siento que me deslavo y cada vez me percibo mas ajada y descolorida, como una camiseta que sabe que esta llegando su momento de convertirse en pijama, temiendo el momento en que solo sirva para trapo de limpiar y luego inmolarse en aceite y fuego para encender carbones para una parrilla.

Tengo energia dentro de mi que no sabe salir. Quiero aprender a tapizar para hacer el mueble que quiero, pero no soy capaz de materializar este deseo. Quiero tejer, tejer mucho, abrigos, colchas, botitas y mantas de bebes, quiero hacer jabones y queso de nuevo, tengo risas dentro de mi garganta luchando cuerpo a cuerpo con las lagrimas que la ahogan tambien.

 

Que desperdicio de energia

10/10/10

Era un día muy extraño, las emociones tomaban turnos para inundarnos de alegría, miedo, tristeza, ganas inaguantables de dejar salir todo el llanto acumulado y por llegar, y sonrisas de anticipación por esta nueva vida que nos buscamos y en la que podríamos recrearnos. Día raro, si. Raro hasta en su nombre, 10 del 10 del 10, casi embrujado, propio de una profecía.
Era un domingo bonito y saldríamos en la tarde, solamente cosa de almorzar e irnos al aeropuerto. Las maletas ya estaban en los autos, en plural, pues no es fácil meter tantos años de vida y 6 almas en uno solo. Además, había que darle espacio a nuestra angustia, que estaba allí, con el cinturón de seguridad bien ajustado.


No fue un domingo de almuerzo familiar de los acostumbrados, no se escuchaban muchas risas, ni música altísima. Falto mucha gente, todos los de nuestra sangre prefirieron evitarse el dolor de dejarnos ir. Pero fue un almuerzo de cualquier forma. Probablemente comimos pasticho y tomamos vino con toda seguridad, aunque en realidad no lo recuerdo. Quienes nos acompañaron ese día se ocuparon de distraernos y están en nuestros corazones para siempre.
Viajamos como en una nube con una gran sonrisa congelada en la cara para asegurarnos a nosotros mismos y a nuestros aterrados y disimulados hijos que esta era una magnifica aventura que apenas comenzaba y fingimos a todo lo largo del viaje, la bajada al aeropuerto anticipando tráfico, la multitud chequeando sus vuelos, la comida del avión, el infaltable bebe llorón, el dolor de cuello por la postura, la escala en Lima probando chocolates de Britt, vuelta al avión y la llegada finalmente a la mañana fresca y azulísima de Montevideo. No recuerdo despedidas, no recuerdo abrazos apretados. Tratamos en lo posible de darle al asunto un sabor de naturalidad y de vacaciones.
Hace poco, nuestro hijo menor nos comentó que el peor día de su vida había sido el 10/10/10, que cuando el avión despego, sintió una desazón y tristeza tan profunda como solamente se puede sentir a los 14 anos. Es bueno habernos enterado de ese sentimiento recientemente. Me hubiera roto el corazón saberlo antes.
Ahora no, porque sé que está en su pasado y como quiera que sea, solamente va a aprender de ese momento.
Y ahora no, porque lo veo feliz, tranquilo, satisfecho, con amigos y con una novia dulce que ya tiene 2 anos a su lado. Además, estudia en la Universidad de la Republica, al igual que una de sus hermanas que está por terminar su carrera, que está feliz con su pareja y que ha trabajado ya en uno de los laboratorios más importantes del país. Su otra hermana ya se recibió, (se graduó mejor dicho, no soy ajena a esta nueva lengua) y trabaja en múltiples, demasiados diría yo, proyectos en la misma Universidad y tiene amigos, pareja y una seguridad en sí misma tan grande que la hace viajar sola decenas de horas a presentar sus trabajos y atender congresos internacionales de psicología. Al igual que sus hermanos es una chica centrada, tranquila, emprendedora y razonablemente feliz. Su hermano mayor hasta se casó acá, ha hecho varios estudios interesantes de cine, guion y hasta se convirtió en sommelier; su esposa que también es venezolana, esta continuando su carrera y asi mismo se ve bien.
Es posible salir a caminar en las tardes frente a un rio que insiste en parecerse al mar, o tempranito y escandalizarse con los tonos del cielo al amanecer y el canto de las gaviotas. Es cierto que, si tienes el dinero, puedes comprar toda la comida que quieras, nacional e importada, y todo el shampoo, desodorante, azúcar o café que se te antoje.
No me quejo, encontramos lo que buscamos. Nuestros hijos tienen oportunidad de vivir, estudiar y divertirse.
No me arrepiento tampoco. Es una decisión extraordinariamente estudiada y la volveríamos a tomar.
No pienso volver, no hay nada para mi allá. Espero seguir viendo a mi familia y amigos si puedo o al menos escuchar sus voces a través de la multitud de instrumentos que hay ahora. Todo tiene un precio. El Ávila no me llama, ni me interesa ver el suelo del aeropuerto de nuevo, si alguna vez conozco Los Roques y Canaima bien, y si no, pues también. Siento que me fallo, me traiciono y no merece mis suspiros y ni siquiera mi desdén. Ya se convirtió en historia pasada. Dimos absolutamente todo lo posible, trabajo, honradez, cuidado, lealtad y nos fue traicionando una y otra vez mas, con saña y sin permitirnos guardar esperanzas. A esta altura de mi partido, no me apetece seguir en la lucha, aunque lo hare desde la barrera. Punto. Le cuento a mis hijos, si, de como era antes, a riesgo de parecer una caricature desvaída, los insto a recordar avenidas y caminos, fachadas, comercios, voces, personas, colores y sonidos y aromas. Pero se van perdiendo con el tiempo. Yo misma estoy olvidando lo que quería recordar. Y está bien así. Nadie dijo que era fácil.
Y es difícil, muy difícil. Es un tema agridulce, es como bañarse en una de nuestras playas, sabes que el sol te esta quemando pero no puedes resistirte a la frescura del agua y el masaje de las olas.
El tema de no sentirse propio de ninguna parte es descorazonador, no entender tu antigua moneda, tus canciones o personajes actuales, ni de aquí ni de allá, te deja con los pies en la arena a la orilla del agua, socavada.Montevideo
Los cielos más bellos del mundo que yo conozco están aquí, flores desconocidas, exóticas, de colores y formas atrevidas, aves muy peculiares, con un bello penachito en la cabeza y paticas largas que ponen sus huevos en la tierra en el medio del camino y luego pasan toda su vida gritando para alertarte sobre sus nidos y sus huevos, otros que son maestros en la construcciones de hornos de barro en lo alto de los postes de luz o en cualquier “Y” de ramas de árboles, ñandúes salvajes, perros que más bien parecen hienas o leopardos, loritos salvajes que llenan las plazas como si fueran palomas. Arboles de hojas blancas como nevadas, extensas rocas de cuarzo de colores en el mar, focas, leones marinos, ranas lloronas, templos masónicos, signos de alquimia, vientos huracanados, granizo, olor a leña en invierno y a jazmines en verano. Es difícil parar de contar.
No nos creen cuando les contamos que todos los muchachos han tenido dengue, mis hijas no son “blancas” y somos poseedores de un “calorcito tropical” que huele un poquito a racismo entre su inquebrantable discreción , y ahora para los míos tengo un “acento”, y los otros descubren mi foraneidad por “ese tonito”. Un presidente quizo descatolizar a Uruguay y convirtió la Semana Santa en la Semana de Turismo, la Navidad en el Dia de la Familia y el matrimonio por la Iglesia en un capricho de algunas novias.
En nuestra incansable búsqueda de sabores e ingredientes, la milanesa, (a menos que no sea la condimentada de casa) los ravioles y los zapallitos se nos presentan antipáticos y repetitivos. Como entender el celebrar un cumpleaños con lo mismo que cenaste ayer y almorzaras mañana? No tienes interés en saber cómo lo celebran en el norte de la India? Por que te parece “una bomba” desayunar con una arepa y un huevo frito, y prefieres varios bizcochitos que además de deliciosos están elaborados con “grasa vacuna”, no quiero criticarte pero por que sin conocerlo detestas a Mickey por yanqui y prefieres visitar las playas de Cuba?
Por supuesto, no es tema de “mejor que” sino de “diferente a” , pero la línea es demasiado sutil para mi absolutismo y me desespero en no querer igualar el más esplendoroso y puro cielo azul con pinos creciendo en la blanquísima arena pero con un mar gélido no disfrutable e imposible de comparar a las palmeras, higuerotes y uvaplayas en un agua disfrutable durante todo el año.
Y tú, no digas que tome el camino fácil, no digas que fui cobarde. Te imaginas la fortaleza que se requiere para decidir despertarte todos los días en una tierra que no entiendes ni acepta las semillas que te llevaste escondidas? Sabes el valor que requiere plantarte frente a desconocidos, que son absolutamente todos los que te rodean, y tratar de entenderles en sus chistes ajenos, sus palabras de distinto significado, sus tallas de ropa interior, sus formas de abrigarse, su moneda e instituciones, sus cerraduras, sus desagües, su electricidad, sus distintos horarios? De formas de celebrar, de amar, de criar hijos, de enfermarse y de curarse? Te imaginas lo duro de haber decidido renunciar a recibir en tu frente el beso de tu mama, el abrazo de tu papa, las salidas con tus amigos, el abrazo del feliz año, las visitas a tu tia favorita, las piñatas de tus sobrinos. Pensaste alguna vez que no era espantoso perderse la vida de tus amores?
No digas que ahora lo tengo todo simplemente porque puedo escoger entre varios tipos de leche, sabores de yogurt, o hasta tinte para el cabello, porque tú mismo no te has dado cuenta de que esto no es algo extraordinario sino lógico, y no te pares a mi lado a ver como disfruto una botella de vino amenazándome con retirarme de tu red social mientras me señalas con tu dedo, y hasta te parezco odioso. Yo no estoy robándole nada a nadie, y te aseguro que el precio es muy alto. Y hago lo que esta en mis manos para aliviar en lo que puedo.
Te parece muy fácil haber dedicado toda tu vida al estudio, a la excelencia, a la formación y usar tus ahorros en llegar hasta acá y vivir en una habitación, repartir panfletos, vender helados, limpiar mesas y tratar de ahorrar algo para comprarte un muy necesario abrigo y quizás una bicicleta?
Te das cuenta de que no somos aquellos de los “‘ta barato” sino que ahora somos los “wow, que caro!”
Cada uno de nosotros vive su historia un poco rara y a veces imperfecta. Yo trato de sentirme lo más feliz que pueda y sobreponerme al temor y al dolor que se siente como parte de la vida.
No me arrepiento, y si, estoy muy agradecida

dia de la madre

Que alegría me da que ninguno de mis hijos haya proclamado a los cuatro vientos, aka Facebook, que soy la mejor madre del mundo entero, de la vida y del amor.
Yo se que no lo soy. Siempre han sido el amor de mi vida de todos modos, pero estoy mas que clara de que no lo he sido de ninguno de mis cuatro hijos, ni de mis plantas, ni de las mascotas que he tenido y tratado de cuidar y amar, ni de mi esposo que sabemos que muchos hombres necesitan a su lado siempre una dosis constante de amor de madre, ni de mi propia mama, que esta visto que los años nos arrojan sin piedad a los pies de nuestros hijos cual niños desvalidos.
He sido una madre terrible en muchísimas oportunidades dignas de castigo. Castigos que no me habrían afectado mas que mi arrepentimiento y penitencia eterna.


Estoy perfectamente clara en que se han sentido necesitados, solos, tristes, desamparados, sin esperanzas, enfermos, nostálgicos, enfurecidos, frustrados, y muchas veces no supe darles lo que precisaban; simplemente no me di cuenta sumida estúpidamente en mi propia miseria. O peor aun, pensé en aquello del amor duro y de hacerlos fuertes y autosuficientes.

Pero siempre han sido el amor de mi vida.

Se que los he hecho sentir avergonzados y abochornados en un intento de parecer su par y de sus compañeros, tratando de ser la mama a cuya casa quisieran ir sus amigos o parejas, a quien quisieran recurrir, tal vez tratando de ensenarles algo que saben desde antes que yo, o dejándoles ver como soy de verdad, acto que debe estar por siempre vedado a las madres y a los padres. Pues siempre deberemos estar por encima de Ustedes y demostrarles que nacimos aprendidos. Lo que he logrado es que escapen de casa rápidamente a la menor provocación, y quien puede reclamarles?

Pero siempre han sido el amor de mi vida.

Se que los he herido profundamente, con mis criticas y con mi, muchas veces presente, indiferencia. Se que he sido la peor de sus censores y probablemente no consigan en su vida alguien que los condene y los mire con el desprecio que puedo proyectar.
Pero hijos, si me han soportado, soportaran cualquier cosa que les lance la vida, y probablemente suceda así, me refiero a que a la vida le da por mandarnos cosas increíbles. La mayoría de ellas buenas, la mayoría de ellas lecciones para hacer o ver las cosas de manera diferente y tomar acciones distintas.
Y sufrir menos.
Para mi, nunca existira quien sea digno de Ustedes, dificilmente alguien puede llegar a ser merecedor de su amor, su confianza, su ternura, sus años de vida y compania. Asi, que por favor nunca acepten ni un pequeño fragmento de esa dureza y desprecio y amor sesgado al que los acostumbre. Sus parejas pueden esperar mi carino incondicional y eterno si veo en Ustedes una sonrisa en la cara y los observo felices, plenos y respirando tranquilos y profundamente al lado de esa persona especial.
Se que no les he acariciados sus cabecitas lo suficiente, ni los he besado tanto como he querido, se que por mas que cada segundo de mi vida esta lleno de pensarlos, desde el momento en que eran una remota posibilidad en una zona muy profunda de mi cuerpo, no son mios, andarán solos.
Ustedes, se presentaran ante sus errores y sus aciertos y por muchos centimetros y belleza que me lleven, siempre seran mis pequeños y deseo que sean fuertes, que sean duros, que sean robles y palmas, que sean flores y truenos,brisa y tormentas, arena y gotas frescas, que amen y sean amados profunda y totalmente.
Quizas los dane para siempre, pero no duden ni un minuto de la profundidad y fiereza de mi amor por cada uno de Ustedes. Por favor, aclarenle esto al terapista si lo necesitan alguna vez.
Aunque me crean cuando les digo que hay una mas bonita que la otra, alguien con mas fortalezas ante ciertas cosas, alguien mas dulce, o mas poetico, o mas cerebral, o mas a fin a mi, o con mas potencial para algo, es todo mentira. Es otra de mi forma terrible de despertarlos. La perfección es total en cada uno de Ustedes, mi amor los cubre enteramente, mi protección tratara de banarlos en cada momento.
Mis hijos, mis pequeños, mis cachorros, mis niñitos. Gracias por hacer de este, un excelente Dia de la Madre solamente por existir. Siempre han sido el amor de mi vida.


He estado y sigo estando perdida

Estoy rodeada de una neblina, una neblina que mas que gris, es inmensamente triste. Niebla que me oscurece el presente,y me pone muy negro el futuro, que no me deja ver bien las risas de nadie, las miradas lindas, alegres, los escasos abrazos y besos se sienten ajenos, como si la piel estuviera dormida. La luz y tibieza que rodea a mis amores se me escapa cada vez mas. No se donde están, no se donde estoy yo. Se me fue el futuro, ni siquiera puedo adivinarlo, las nubes no tienen formas ni las hojas del te me cuentan nada el cielo no es lavanda, la noche no brilla. A veces me encuentro, un ratico nada mas, y no me alegra lo que veo, lo poco que puedo ver. La luna me rehuye, el sol no me calienta, la brisa no refresca, las aves no bajan ni se sienten tentadas con mi pan, las plantas no me germinan, no florecen, no cargan sus frutos. No encuentro palitos interesantes en el pasto, ni huevitos recién paridos, no me tropiezo con hojitas secas con mi nombre ni con trozos de corteza que me hablen, ninguna flor especial esta esperando que la vea para ponerla entre mis canas, ninguna conchita marina me habla de sus secretos, el mar no me arrulla con la poesía de sus olas. Estoy perdida y no me encuentro


en un día tan gris como este…

Inevitablemente, ya lo veia venirse, y exploto hoy en este dia tan increíblemente gris, tan húmedo que los pocos colores que quedaban del otoño, se vinieron abajo y quedaron como goticas en el suelo y las paredes de este nido en el que ahora vivimos. Odio la confrontación con la “pasajeridad” de uno, pero estos recientes dias (y temo poner “últimos dias”) me la estrellan en la cara. Todos morimos y todos estamos en la misma fila sin saber cual es nuestro numero ni posición, ni como se juega este siniestro plan. Tías queridas y sonrientes, cuasi-enfermas desde hace mucho tiempo, fallecen en  los brazos de su unico hijo, en un taxi, en la madrugada, camino al hospital. Jóvenes fuertes y amados dejan a medio camino uniones tanto tiempo deseadas y bebes que no podrán recordar el tono de su voz ni el consuelo de sus brazos al levantarlos del suelo. Hombres responsables, trabajadores y de familia a quienes el sufrimiento por una madre agonizante les hace ganar esta carrera en la que nadie quiere participar. Y así, uno a uno, nos vamos colocando en la fila, será hoy? será así? No puedo dejar de recordar las tablitas de juegos que tenían un dibujo o una frase que se debía lograr deslizando pequeños cuadrados hasta acomodarlos. Mi amor me dice que es NECESARIO aprender a celebrar las vidas de los que mueren y no su desaparición, pues de otra manera desprecias todas las sonrisas y los momentos que nos fueron brindados, por muy pocos que estos hayan sido. Pero no puedo evitar sentir este extraordinario nudo en la garganta que nubla la poca visión que me queda. Mi hermana llora ayer de terror y de alivio porque a su hijo solo lo encañonaron, mi hija que busca temas para elaborar su trabajo final de psicología, desecha inmediatamente el tema del duelo porque simplemente “no puede” lidiar con eso. Y ella tiene 30 anos menos que yo. Mi otra hija trata de convencerme sobre el cielo y el alma compartiendo una taza fresca de cafe en esta tarde que no para de llorar como yo. Mi amiga comenta mis notas sobre “una vida medio prestada” con una dulzura y un amor propio de mi epitafio y  hace recrudecer mi llanto. Cuanto dolor nos espera a la vuelta de cada minuto, pero sobre todo cuanto miedo.

Una vida medio prestada

Siempre me gusto la sensacion de la tierra entre mis dedos, del sonido y el olor de los animales de mi granja de mentira, del viento, las gotas de lluvia y el sol que alimentaban mi siembra.
Y yo alli, percibiendo esa energia, siendo testigo de esa maravillosa transformacion y crecimiento, alabando y sintiendome una sola con ese verdor y con ese cacareo.
La vida no me puso en un lugar rural como era mi llamado inicial, por eso tome prestado algunos metros a mi urbe y la transforme en campo, la transforme en mi chacra personal, en mi corral, donde me levantaba con el canto siempre bienvenido de mi gallo malo y rebuscaba en la oscuridad los huevos de sus mujeres que se escondian de mi tras las bravias alas machas.
Esos tibios huevos alimentaron a mi familia por muchos meses, formaron parte de pasteles de cumpleanos y de nutritivos platos que tenian sabor diferente pues sabiamos exactamente cuanto maiz comian nuestras gallinas, cuantos insectos sacaban del pasto, cuanto habian corrido perseguidas por mis perras que tambien aspiraban a ser pastoras, si mi anciana madre en un alarde de consentimiento les habia brindado comida de la mesa, cuanto tiempo habian reposado bajo los altos oreganos y romero aderezandose sin saberlo…
Tuve 4 gallinas coloradas y un gallo malo al que le tenia mucho miedo A ese lo cambie por otra gallina que resulto mas timida que un pollito. La pobre sufrio mucho cuando se trato de integrar y hacerse amiga de las otras que nunca la aceptaron, no se si por nueva y mas joven o por haber sustituido al senor de las grandes espuelas y mirada maligna. La tratamos mejor y diferente y ella nos recompenso poniendo un huevo en el sillon de mi esposo
Tambien tuvimos conejitos que anadian color y trabajo a nuestra granja de juguete. Conejas que se quedaban prenadas al mismo tiempo y juntaban su lana para parir varios gazapitos al unisono. Animalitos rosados y que parecian salchichas hervidas que daban vueltas sobre si mismos y que amanecian un buen dia como preciosos munecos de peluche que funcionaban a bateria.
Lo que siempre quisimos tener fue cabras, muchas muchas cabras. Tuvimos amigos que tenian cabras y viajabamos varios kilometros una vez a la semana a su granja para regresar cargados de litros de leche fresca que bebiamos por vasos y que convertiamos en deliciosos quesos y perfumados jabones. Aprendimos a hacer quesos cremosos de nombres exoticos que me transportaban a verdes campos donde los grupos de animales semejaban nubes. La leche fresca juntada en una olla con aceite de olivas, de maiz, de coco, con un poquito de azucar y de sal se convertia en suavizantes jabones que regalaba con placer. Me conectaba con las cabras mirandolas a sus cuadradas pupilas y hablandoles de mis planes con ellas, ellas me seguian por el campo extasiadas con mi charla y mis caricias que devolvian con lenguetazos a mi sudada cara.
 
Al final si tuve un par de cabras. Una es de tela y es un macho hermoso, blanco y fuerte que planeo regalar a mi primer nieto para que juegue, la otra es una cabrita pequena, marron, con una ubre inmensa y durisima porque es de plastico. Esta es un adorno en mi bano.
Disfrute tanto a mis animales como disfrute mis vegetales. Flora y fauna en esplendor tropical, pues para ese momento mis raices estaban en un pais tropical, con tibia brisa constante, con sol y chaparrones de lluvia que despertaban a juro la productividad de la tierra. Es dificil hacer un conteo de las maravillas que cosechamos en aquellos poquitos metros urbanos. Papas nuevas y grandisimas, calabazas redonditas e inmensas, calabacines firmes, berenjenas de color indescriptible, vainitas que crecian ante tus ojos, tomates de variados tamanos, pimentones, ajies desde uno dulce y oloroso hasta el mas feroz, caraotas, cambures, parchitas, chayotas, patillas, lechosas, melones, zanahorias, mani, girasoles desde amarillos hasta color vino, mostaza, alpiste para el placer de mis gallinas, maiz dulce, indio y hasta peruano morado, cilantro, hierba buena y menta, perejil de hojas gigantes para regalarle a mi hermana casada con un arabe, cebollas y cebollines, ajo porro, celery, ajos para tomar sus tiernas hojas y cocinarlas con huevos frescos para el desayuno del primer dia del ano y traernos buena suerte, lechugas, espinacas, acelgas, achicorias, repollos, coliflor, brocoli. Una inmensa planta de los mas dulces higos que se convertian en frutos abrillantados con cristales de azucar que hacia mi suegra, en mermeladas y en acompanantes de embutidos con miel para deliciosos primeros platos. Otra planta inolvidable es una de limon persa, sin semillas, que compramos cuando media medio metro y tenia 2 limoncitos colgando de sus ramas como si fuera un arbolito de navidad. El viaje no le gusto y aunque siguio creciendo, no quiso cargar mas. Un buen hombre, hombre de campo ciertamente, me dijo que le diera unos golpecitos en el tronco “para despertarlo” y semanas despues comenzo a florecer y a cargar sin parar por todos los anos que vivimos junto a el. Era tan hermoso que lo adornamos con luces pequenitas que encendiamos de noche y honramos sus ramas con todo tipo de aderezos. Al final, crecio tanto, que pudimos colocar una mesa debajo de el y nos sentabamos a su cobijo en muchos de nuestros almuerzos y cenas.
Todo en su momento, todos a su propio y exclusivo tiempo, sus semillas enterradas con reverencia y maravilla, con la esperanza puesta en que de nuevo la tierra nos brindaria alimento, cuidaria de nosotros a cambio de amor y respeto. Nuestra madre, de donde venimos y a donde volveremos.
Pero como decia, esa fue una vida prestada por varios anos. Pero a su vez a lo largo de ese tiempo pude apreciar lo que mujeres con las que yo sonaba, eran capaces de hacer. Mujeres reales, de manos increiblemente asperas y tan suaves como la seda. Manos fuertes que escarban la arena para recoger diariamente cientos de almejas y otras conchas que venderan al mercado, pero tan suaves que quitaran los granitos de esa misma arena que el viento marino deposito en las mejillas de sus pequenos hijos.
Mujeres con la espalda doblada y adolorida de tanto arrancar malas hierbas que amenazan su trabajo y su siembra, pero tan recta en su orgullo de ser mas veces que menos, la principal proveedora de su hogar.
Sonrisas y amabilidad abundante fue lo que encontre, en esos incontables paseos que me hicieron testigo de vidas duras y coloridas.
Mujeres de mar, que esperan la llegada de sus hombres con la pesca del dia con un cafe caliente que les anime el cuerpo, que ayudan a descargar el bote o a vaciar el tren, que limpian los pescados, los cocinan y lo venden envueltos en fragante masa de maiz en los innumerables mercados del oriente de mi pais original.
Mujeres de campo, que se levantan antes que el sol, antes de que los gallos despierten, que le cantan dulcemente a sus vacas porque saben que asi daran la mejor leche. Que regresan a la casa bajo la luz de los luceros cargadas de alimento para sus hijos, para el cafe del marido, para el queso de la familia.
Mujeres con la sonrisa rapida, con el juego y las canciones infantiles instantaneas, con el coqueteo a flor de piel, con la palabra sabia por herencia y por edad, con la esperanza siempre alli, indomable como ella.
Mujeres de aire, de fuego, de agua y de tierra. Mujeres que saben y pueden vivir adonde la vida misma las lleve. Que tienen a sus bebes agarrados de sus faldas y ensenan a los mayores a ser hombre y mujeres de bien a tan corta edad, porque eso fue lo que le ensenaron a ella, mujeres como ella misma, desde el comienzo de los tiempos.