en un día tan gris como este…

Inevitablemente, ya lo veia venirse, y exploto hoy en este dia tan increíblemente gris, tan húmedo que los pocos colores que quedaban del otoño, se vinieron abajo y quedaron como goticas en el suelo y las paredes de este nido en el que ahora vivimos. Odio la confrontación con la “pasajeridad” de uno, pero estos recientes dias (y temo poner “últimos dias”) me la estrellan en la cara. Todos morimos y todos estamos en la misma fila sin saber cual es nuestro numero ni posición, ni como se juega este siniestro plan. Tías queridas y sonrientes, cuasi-enfermas desde hace mucho tiempo, fallecen en  los brazos de su unico hijo, en un taxi, en la madrugada, camino al hospital. Jóvenes fuertes y amados dejan a medio camino uniones tanto tiempo deseadas y bebes que no podrán recordar el tono de su voz ni el consuelo de sus brazos al levantarlos del suelo. Hombres responsables, trabajadores y de familia a quienes el sufrimiento por una madre agonizante les hace ganar esta carrera en la que nadie quiere participar. Y así, uno a uno, nos vamos colocando en la fila, será hoy? será así? No puedo dejar de recordar las tablitas de juegos que tenían un dibujo o una frase que se debía lograr deslizando pequeños cuadrados hasta acomodarlos. Mi amor me dice que es NECESARIO aprender a celebrar las vidas de los que mueren y no su desaparición, pues de otra manera desprecias todas las sonrisas y los momentos que nos fueron brindados, por muy pocos que estos hayan sido. Pero no puedo evitar sentir este extraordinario nudo en la garganta que nubla la poca visión que me queda. Mi hermana llora ayer de terror y de alivio porque a su hijo solo lo encañonaron, mi hija que busca temas para elaborar su trabajo final de psicología, desecha inmediatamente el tema del duelo porque simplemente “no puede” lidiar con eso. Y ella tiene 30 anos menos que yo. Mi otra hija trata de convencerme sobre el cielo y el alma compartiendo una taza fresca de cafe en esta tarde que no para de llorar como yo. Mi amiga comenta mis notas sobre “una vida medio prestada” con una dulzura y un amor propio de mi epitafio y  hace recrudecer mi llanto. Cuanto dolor nos espera a la vuelta de cada minuto, pero sobre todo cuanto miedo.

Una vida medio prestada

Siempre me gusto la sensacion de la tierra entre mis dedos, del sonido y el olor de los animales de mi granja de mentira, del viento, las gotas de lluvia y el sol que alimentaban mi siembra.
Y yo alli, percibiendo esa energia, siendo testigo de esa maravillosa transformacion y crecimiento, alabando y sintiendome una sola con ese verdor y con ese cacareo.
La vida no me puso en un lugar rural como era mi llamado inicial, por eso tome prestado algunos metros a mi urbe y la transforme en campo, la transforme en mi chacra personal, en mi corral, donde me levantaba con el canto siempre bienvenido de mi gallo malo y rebuscaba en la oscuridad los huevos de sus mujeres que se escondian de mi tras las bravias alas machas.
Esos tibios huevos alimentaron a mi familia por muchos meses, formaron parte de pasteles de cumpleanos y de nutritivos platos que tenian sabor diferente pues sabiamos exactamente cuanto maiz comian nuestras gallinas, cuantos insectos sacaban del pasto, cuanto habian corrido perseguidas por mis perras que tambien aspiraban a ser pastoras, si mi anciana madre en un alarde de consentimiento les habia brindado comida de la mesa, cuanto tiempo habian reposado bajo los altos oreganos y romero aderezandose sin saberlo…
Tuve 4 gallinas coloradas y un gallo malo al que le tenia mucho miedo A ese lo cambie por otra gallina que resulto mas timida que un pollito. La pobre sufrio mucho cuando se trato de integrar y hacerse amiga de las otras que nunca la aceptaron, no se si por nueva y mas joven o por haber sustituido al senor de las grandes espuelas y mirada maligna. La tratamos mejor y diferente y ella nos recompenso poniendo un huevo en el sillon de mi esposo
Tambien tuvimos conejitos que anadian color y trabajo a nuestra granja de juguete. Conejas que se quedaban prenadas al mismo tiempo y juntaban su lana para parir varios gazapitos al unisono. Animalitos rosados y que parecian salchichas hervidas que daban vueltas sobre si mismos y que amanecian un buen dia como preciosos munecos de peluche que funcionaban a bateria.
Lo que siempre quisimos tener fue cabras, muchas muchas cabras. Tuvimos amigos que tenian cabras y viajabamos varios kilometros una vez a la semana a su granja para regresar cargados de litros de leche fresca que bebiamos por vasos y que convertiamos en deliciosos quesos y perfumados jabones. Aprendimos a hacer quesos cremosos de nombres exoticos que me transportaban a verdes campos donde los grupos de animales semejaban nubes. La leche fresca juntada en una olla con aceite de olivas, de maiz, de coco, con un poquito de azucar y de sal se convertia en suavizantes jabones que regalaba con placer. Me conectaba con las cabras mirandolas a sus cuadradas pupilas y hablandoles de mis planes con ellas, ellas me seguian por el campo extasiadas con mi charla y mis caricias que devolvian con lenguetazos a mi sudada cara.
 
Al final si tuve un par de cabras. Una es de tela y es un macho hermoso, blanco y fuerte que planeo regalar a mi primer nieto para que juegue, la otra es una cabrita pequena, marron, con una ubre inmensa y durisima porque es de plastico. Esta es un adorno en mi bano.
Disfrute tanto a mis animales como disfrute mis vegetales. Flora y fauna en esplendor tropical, pues para ese momento mis raices estaban en un pais tropical, con tibia brisa constante, con sol y chaparrones de lluvia que despertaban a juro la productividad de la tierra. Es dificil hacer un conteo de las maravillas que cosechamos en aquellos poquitos metros urbanos. Papas nuevas y grandisimas, calabazas redonditas e inmensas, calabacines firmes, berenjenas de color indescriptible, vainitas que crecian ante tus ojos, tomates de variados tamanos, pimentones, ajies desde uno dulce y oloroso hasta el mas feroz, caraotas, cambures, parchitas, chayotas, patillas, lechosas, melones, zanahorias, mani, girasoles desde amarillos hasta color vino, mostaza, alpiste para el placer de mis gallinas, maiz dulce, indio y hasta peruano morado, cilantro, hierba buena y menta, perejil de hojas gigantes para regalarle a mi hermana casada con un arabe, cebollas y cebollines, ajo porro, celery, ajos para tomar sus tiernas hojas y cocinarlas con huevos frescos para el desayuno del primer dia del ano y traernos buena suerte, lechugas, espinacas, acelgas, achicorias, repollos, coliflor, brocoli. Una inmensa planta de los mas dulces higos que se convertian en frutos abrillantados con cristales de azucar que hacia mi suegra, en mermeladas y en acompanantes de embutidos con miel para deliciosos primeros platos. Otra planta inolvidable es una de limon persa, sin semillas, que compramos cuando media medio metro y tenia 2 limoncitos colgando de sus ramas como si fuera un arbolito de navidad. El viaje no le gusto y aunque siguio creciendo, no quiso cargar mas. Un buen hombre, hombre de campo ciertamente, me dijo que le diera unos golpecitos en el tronco “para despertarlo” y semanas despues comenzo a florecer y a cargar sin parar por todos los anos que vivimos junto a el. Era tan hermoso que lo adornamos con luces pequenitas que encendiamos de noche y honramos sus ramas con todo tipo de aderezos. Al final, crecio tanto, que pudimos colocar una mesa debajo de el y nos sentabamos a su cobijo en muchos de nuestros almuerzos y cenas.
Todo en su momento, todos a su propio y exclusivo tiempo, sus semillas enterradas con reverencia y maravilla, con la esperanza puesta en que de nuevo la tierra nos brindaria alimento, cuidaria de nosotros a cambio de amor y respeto. Nuestra madre, de donde venimos y a donde volveremos.
Pero como decia, esa fue una vida prestada por varios anos. Pero a su vez a lo largo de ese tiempo pude apreciar lo que mujeres con las que yo sonaba, eran capaces de hacer. Mujeres reales, de manos increiblemente asperas y tan suaves como la seda. Manos fuertes que escarban la arena para recoger diariamente cientos de almejas y otras conchas que venderan al mercado, pero tan suaves que quitaran los granitos de esa misma arena que el viento marino deposito en las mejillas de sus pequenos hijos.
Mujeres con la espalda doblada y adolorida de tanto arrancar malas hierbas que amenazan su trabajo y su siembra, pero tan recta en su orgullo de ser mas veces que menos, la principal proveedora de su hogar.
Sonrisas y amabilidad abundante fue lo que encontre, en esos incontables paseos que me hicieron testigo de vidas duras y coloridas.
Mujeres de mar, que esperan la llegada de sus hombres con la pesca del dia con un cafe caliente que les anime el cuerpo, que ayudan a descargar el bote o a vaciar el tren, que limpian los pescados, los cocinan y lo venden envueltos en fragante masa de maiz en los innumerables mercados del oriente de mi pais original.
Mujeres de campo, que se levantan antes que el sol, antes de que los gallos despierten, que le cantan dulcemente a sus vacas porque saben que asi daran la mejor leche. Que regresan a la casa bajo la luz de los luceros cargadas de alimento para sus hijos, para el cafe del marido, para el queso de la familia.
Mujeres con la sonrisa rapida, con el juego y las canciones infantiles instantaneas, con el coqueteo a flor de piel, con la palabra sabia por herencia y por edad, con la esperanza siempre alli, indomable como ella.
Mujeres de aire, de fuego, de agua y de tierra. Mujeres que saben y pueden vivir adonde la vida misma las lleve. Que tienen a sus bebes agarrados de sus faldas y ensenan a los mayores a ser hombre y mujeres de bien a tan corta edad, porque eso fue lo que le ensenaron a ella, mujeres como ella misma, desde el comienzo de los tiempos.

 

Medio Mundo, Parte 2

Al principio me senti un poco confundida, pues no veia la clasica arquitectura Shikumen, donde esta el color rojo y negro? donde los dragones? el jade? la seda y las perlas? los templos, los peces carpas? Shanghai se me presentaba como una ciudad modernisima, occidental y capitalista. Las  agencias Maseratti y Lamborghini compiten una al lado de la otra. Los Mercedes, Jaguar, Rolls Royce tocan sus cornetas al unisono en las transitadas calles. Si no fuera por las personas y los letreros en chino (y en ingles) podia estar en cualquier parte. 
Asi, que buscando llegamos a Yu Yuen (Jardin Yu) donde nos dimos banquete visual. Finalmente todo estaba alli. 
Tomamos el brunch en un inmenso restaurante de self service con larguisimas estaciones. Postres, ensaladas, cangrejos peludos y xiaolongbao que es un pan chino relleno de caldo y de cerdo o cangrejo clásico en Shanghai y se come clavando un pitillo, dumplings al vapor, a la plancha o fritos con diversos rellenos, pescados enteros, pechugas y  piernas de pollo (tambien las paticas…), fideos, arroces, vegetales…Es difícil la selección, llevas tu bandeja y vas poniendo lo que te tienta. Al final la cajera saca la cuenta, pagas y te vas a tu mesa. Aparentemente en los momentos en que Shanghai estaba dividida en varias concesiones, esta area de Yu Yuen era exclusivamente china y los edificios han sido acondicionados pero son los auténticos. Vimos artistas que pintan con el dorso de la mano, ventas de papagayos y de juguetes motorizados que volaban por los aires dando vueltas; varias joyerías con piedras preciosas y semi con precios insólitos, sederías, ropa, calzados, los clásicos souvenirs, varias tiendas de te con gran variedad y que puedes degustar en una pequena ceremonia sentados a una mesa muy particular, parecida a una gran bandeja, hecha de barro al igual que la tetera, que deja escurrir el hirviente agua y al final va tomando los aromas de jazmin y te. El ambiente es increíble, a pesar de la gran cantidad de personas, nunca me senti preocupada por nuestra seguridad. En verdad, en todo el viaje jamas tuve esa sensación, ni siquiera paseando en la noche. De hecho nos sentimos como unos emperadores.
También queríamos visitar un templo y fuimos al del Buda de Jade. Hermoso, tranquilo, full de incienso, devotos y cintas rojas, abrumador en la cantidad de diversas estatuas. Al fondo del templo hay un pequeno estanque con carpas o Koi, esos sinvergüenzas peces color naranja, amarillo y blanco que sacan la cabeza del agua para comer. Bueno, allí venden un saquito de comida especial para alimentarlos y aumentar nuestra suerte. En un ataque de pichirreria no quise comprarlo (a costa de ser mas sortaria…) pero si fuimos testigos de una señora que a estas alturas debe haberse ganado un premio gordo y verán el porque en la fotografia. Se dejaron acariciar como cachorritos!!!!
Tomamos en otra oportunidad el tren Maglev, o Magnetic Levitation train que viaja a una velocidad de hasta 400 km/h desde el aeropuerto hasta una estación del metro y de vuelta nuevamente. 30 kilómetros que pasan ante tus ojos en solo 7 minutos en un extraordinariamente cómodo tren. Al principio me sentí aterrorizada ante la perspectiva de llegar a una estación principal  de metro entre miles de personas sabiendo tan solo a donde queríamos ir. Afortunadamente eso fue suficiente, seguimos al  rio humano y llegamos a una especie de ATM con pantallas táctiles que también estaban en ingles, tipo “usted esta aquí” y “Hacia donde se dirige”, cuantas personas? tantos yuenes y listo! Todo en una sola maquina que hasta el vuelto te da.
También viajamos a Ningbo, una ciudad costera, en un tren regular. La estación de Shanghai es enorme, inmaculada, amigable, desayunamos  en Mac Donalds y puntualmente nuestro tren salió a dejarnos 2 horas mas tarde en la estación donde nos esperaba Victor para llevarnos a traves de bosques y lagos a Yuxi, un pequeño pueblo entre montañas donde visitaríamos una planta metalúrgica. Nos invito a almorzar a un restaurante, en el pueblo de los Elefantes  donde escogías directamente de los cajones el tipo de pescado  que deseabas. Ademas nos trajeron bamboo shots,   un vegetal parecido al brocoli, deliciosos tallos de arroz y el primer tofu que me he comido con gusto. Luego una sustanciosa sopa con un cangrejo entero y sorprendentes rebanadas de papa y tomate. A diferencia de Shanghai donde la mayoría de los platillos tienden a ser elaborados y a tener un toque dulce, este almuerzo estaba mas del lado saladito y sencillo.
Horas mas tarde, regreso en auto, tren y taxi y llegamos molidos a nuestro hotel. Yo creo que llegamos mas cansados que después del viaje en avión desde LA.
Por cierto, descubrí el remedio contra el jet-lag. Hay que tratarlo con frio desprecio y ni siquiera mencionarlo. En este viaje cambiamos de franja horaria varias veces, de Montevideo a Miami, de allí a Los Angeles, de LA a Shanghai, de alli vuelta a LA y luego de varias horas de espera hacia Houston y luego Miami y Montevideo de nuevo.  Recuerdo que salimos de Shanghai el jueves a las 7 de la noche y llegamos a Los Angeles el mismo jueves a las 5 de la tarde. Entonces, tomar 1 tableta de melatonina todas las noches desde una semana antes hasta que se llegue a casita de nuevo. Tratar de dormir lo mas posible en el avion, aunque no corresponda. Al llegar a destino, y por muy cansado o despierto que se este, amoldarse inmediatamente al horario vigente. Nada de “para mi ya es de noche” o debería estar cenando, no acabada de levantar. Adaptarse es el nombre del juego y punto!
Caminando desde nuestro hotel, caminamos muchísimo en este viaje,   en dirección a Nanjing, llegamos a la gigante Plaza del Pueblo y al Museo de Arte Contemporaneo, tan disfrutable y con obras tan valiosas como las de cualquier museo de Europa. La entrada es gratuita y el ambiente muy fresco y bello.
Seguimos por Nanjing y compramos en la calle unos trozos de una fruta  gigante llamada Bonomi, que parece un gran cabello de angel y sabe a chicle de banana. La apestosa Durian la vimos en los supermercados y puestos de frutas, y realmente huelo espantosamente mal, una combinación de cloacas secas con espantos diversos. Manuel se atrevió a probar un pastelito de hojaldre relleno de una cierta mermelada de la fruta. El problema es el olor, de sabor no es muy extraordinario, pero apenas te llega el hilito blanco, como de las comiquitas que veia de niña, pierde el escaso encanto que tenia.

Medio mundo Parte 1

Si, es cierto, se me pasaron los dias, las semanas se convirtieron en meses, y se me hizo difícil escribir.

Mi cabeza siempre esta flotando, manteniendo conversaciones imaginarias constantemente, brillantes todas por lo demás. Pero, y NO como propósito de los meses venideros, voy a contar de las salidas mas recientes que hemos hecho antes de que se me pierdan los papeles donde hice mis notas o se me joda Picasa y la ayuda visual se escape también.

Claro que fue medio mundo, volamos sobre el oceano durante 14 horas desde Los Angeles y todo la aprensión que sentía sobre visitar China y no entender ni siquiera lo que veía escrito, no ya lo que escuchaba, se me disolvió aproximadamente una hora y media después de llegar a nuestro hotel, el Shanghai Salvo Hotel, y cenar, quizas a la hora de desayuno, con un caldito caliente con rebanadas finitas de inidentificable y deliciosa carne, cilantro  y los increíbles fideos que hizo el cocinero frente a nosotros, golpeando contra la mesa un trozo de blanquísima masa, retorciendola, apretandola, girandola por el aire, hasta que en un momento, magico para mi,  aparecia todo un gran mecate hecho de perfectos fideos, que rapidamente sumergía en el caldo hirviendo por solo unos minutos.

Tremendo recibimiento!, lo que solamente había visto en vídeos y ni soné con presenciar, se nos ofreció en un minúsculo restaurante de 4 mesas, donde  compartíamos la salsa picante y nos levantábamos a tomar las escasas servilletas del lugar. Invariablemente fui motivo de risa para los comensales pues me salpicaba la ropa con el caldo al morder los dumping, con la salsa de soya, o con cualquier otra cosa. De cualquier forma, siempre comimos riquísimo!  Después de varios dias y de recorrer siempre este camino, el cocinero y su siempre sonriente hijo, nos saludábamos como viejos amigos. El concepto de analfabetismo tomaba una dimension extreme pues no a  hablar ni entender lo hablado, no era solamente leer o escribir. Pues, sabes que? los chinos que nos encontramos eran adorables y todo sonrisas, el lenguaje universal. Cuando alguno se arriesgaba en entrecortado ingles preguntarnos de donde éramos, las explicaciones iniciales de: somos de Venezuela, pero vivimos en Uruguay, dieron paso al incluyente “western” que era el que ubicaban mejor. Divertido, no? Si algunos de nosotros encasillamos como chinos a todos los que tengan los ojos medio rasgados, así sean mexicanos, pues ellos nos agrupan a los de ojos redondos con el termino de occidentales. Me parece justo, la verdad, quizás hasta no puedan diferenciarnos unos de otros físicamente. jejejeje.

Obviamente que en 8 dias tuvimos la oportunidad de comer en diversos sitios, el Din Tai Fung especializado en dim sun  (tim sam, dumplings, etc) y ganadora de premios, un self service en Yu Yuen garden en el cual  la selección de platos simplemente quitaba el sentido, pato laqueado en Yum Stone en el exquisito distrito de Xian Tian Di, Thai Princess, pato en el Xindalu del Hyatt Hotel on the Bund, considerado como de los mejores de Shanghai, y una miríada de restaurantes callejeros cuyos nombre jamas llegue a saber, en los cuales nos sentábamos y simplemente nos ponían un plato delante, con hirvientes dumplings o sopas calienta-huesos que nos caían de maravilla en el frescor del otoño chino. En tres oportunidades comimos parados en la calle, una especie de pizza con cebollinos, otra a la que le ponían un huevo  y aplastaban contra la hirviente plancha hasta que todo quedaba tostado y delicioso, panes rellenos de carne al curry cocidos con una especie de bano de huevo que los hacia crocantes, buñuelos japoneses picantes rellenas de pulpo llamados Tako Yaki, pinchos de cerdo y de carne con una bolita de pan en la punta de la madera, ojalá recordara todo, pero lo cierto es que con solo una excepción de un restaurante al que llegamos medio tarde en la noche, siempre comimos riquísimo. Por cierto, no siempre las cervezas estas tan frias como nos gustan a los de sangre tropical pero el sabor es rico, especialmente la Suntory.

Algunas cosas me saltan a la memoria y no quiero dejarlas pasar, el trafico en las calles de Shanghai es la locura, miles de motos y bicicletas que al parecer tienen códigos de transito diferente, pues están por encima de las luces de los semáforos o de las flechas de las calles.

Shanghai es una ciudad ruidosa, es gris, y sigo creyendo que era la epoca del año aunque me dicen que es la contaminación. Es una ciudad elegantísima, las mujeres usan los zapatos mas increíbles que he visto, pumps con tacones azul eléctrico altísimos, abrigos de colores insólitos con pieles en los bordes, cortisimas minifaldas o shorts con elegantes medias negras labradas, vestidos de encaje, caritas de muñecas preciosamente maquilladas, cabellos impecablemente cortados y peinados.

Shanghai es una ciudad electrizante.

El rio Huangpu la divide. La orilla  de The Bund es clasica, con mantenidos edificios europeos. El reloj del edificio de Aduanas anuncia con armoniosas campanadas en chino las horas del dia y de la noche, la pared del muro frente al rio esta sembrado en toda su extension con flores y pasto de manera vertical con lindos diseños.  De noche, este paseo, esta rambla, es la locura, en un momento pensamos que había algún festival, alguna celebración, por la cantidad de gente que paseaba, la musica, los flashes de las camaras, pero no, era solo una noche mas en la que la gente disfrutaba de la brisa del rio y de la sorprendente vision de los rascacielos que estan enfrente.

Odio las comparaciones, siempre hacen sufrir, pero a veces no hay mas remedio… New York, tus rascacielos son de juguete en comparación con los de Pudong. No solo compiten en las iluminaciones mas estrambóticas, ademas sus pantallas cubren frentes enteros de los altos edificios.

Times Square…no, cosita, dejame que te explique, las tuyas son de bombillitos LED, las de Nan Ying Road son la mama de las Luces.  Vendedores ambulantes de miles de cosas, cientos de restaurantes, tiendas de ropa, de zapatos, comercios de varios pisos tipo Bergdorf  Goodman, Bloomingdales o Macys, contamos mas de 15 solamente en esta calle. Entramos en uno especializado en comidas de 6 o 7 pisos, en la planta baja delicateses, pastelería francesa, puros, licores, flores, frutas, te, conservas, en los pisos siguientes, carnes deshidratadas, jamones, pescados, mariscos y decenas de cosas marinas secas, galletas, panes, aves, huevos de varios tamaños y colores. Mas arriba, comidas ya cocinadas y listas para llevar, dumplings, cerdo, pechugas, patos, gansos, fideos, arroces, sopas…Los últimos pisos tenian restaurantes, salones de te, heladerías, las escaleras mecánicas parecían vagones del metro. 24 millones de personas y se notan. Tiendas como estas vimos mas de 5, solo en Nan Ying Road, que ademas, es peatonal.

Vimos varias chicas vestidas de novias y siendo fotografiadas con los impactantes edificios de fondo, el turismo, asiatico en su demoledora mayoría, plena las calles, los abundantes centros comerciales, los parques, los restaurantes, las plazas. 24 millones de personas y se sienten cada una de ellas.

Lo que te dije anoche…

Angustia, parte de mi vida, y en tu camino, si ves a brisa, dile que me 
recoja del suelo, donde triste termino mi vuelo. 

Si ves a paz, dile que añoro nuestros bailes, juntitos, cuando alegría cantaba aquella canción 
donde esperanza se unia con ganas, para que naciera futuro, quien se 
convirtió en hoy y  donde no se adonde voy, si no me abandonas Angustia.

 

“Me dijeron que…

te habías quedado ciega de un ojo?” Bueno, es una forma como cualquiera otra de comenzar una conversación sin ninguna duda. Y lo extraño es que al oírlo así, tan ricamente, pues si, lo asumí tal cual.  Al menos en el momento presente, si, me quede ciega de un ojo. Oscar de Leon y yo!  Creo que estoy en alguna fase entre negación y aceptación, o sea en el medio entre las dos esquinas. De cualquier forma, siempre hay algo o alguien peor y eso lo se muy bien!
Así que, en la supuesta penultima visita al cirujano, previo al chequeo definitivo de los 6 meses, resulto que un ladito de la retina, rebelde por demás, volvió a escapar de donde la habían sujetado muy bien con laser y había permitido que el liquido entrara debajo de ella, meciendola con sus olas y proponiendole un escape total…Pero no le dimos permiso, así que en una semana tendría que enfrentar de nuevo a la pistola laser y entregarse a otra vitrectomia que volveria a poner los asuntos en orden!
Voces que fueron rapidamente ignoradas por mi, propusieron que aquello se hiciera inmediatamente y se pospusiera el asunto de Lima, pero nada que ver! Después de semejante reprimenda a mi retina, estaba segura de que se quedaria tranquilita por 7 dias y nos permitiria disfrutar de una de nuestras ciudades preferidas.
Metimos en la gaveta de atras los pensamientos ominosos y nos dedicamos a disfrutar de la energia de Lima, mas fuerte y necesaria que nunca. Desde la clásica recepcion del Hotel Ariosto, con sus dorados, su cuero y maderas, sus rostros familiares y amigables, respire profundo y me entregue a los acordes de guitarra y cajon y el melodioso acento limeño. Pollo en brasas al llegar en el incomparable Pardo’s Chicken de Miraflores, donde Manuel me ofreció agrandar  la “porcion” con huevo y platano frito.
Los dias siguientes, de trabajo para el, y de descanso para mi, visitamos el cercano restaurante Punto Azul no menos de 4 veces, y creo que me faltaron cosas por probar, pero tal y como me lo habian anticipado, nada como el pulpo a las brasas y el tacutacu negro con mariscos picantes

Saben que hay que hacer fila para entrar al restaurante en horas del mediodía? hasta reparten numeros y todo!! Pero Manuel descubrió que podíamos agarrar el numerito y entrar al restaurante y simplemente esperar en la pequenita barra, pisco sour de por medio, a que nos tocara. Mucho mejor, sin duda! La atención y la comida, simplemente inigualables. Muero por volver a disfrutar del aroma del pulpo y las yuquitas fritas por debajo de las hojas de huacatay…
Nos reunimos con excelentes personas, excelente energía e inmerecido amor, y tuvimos la dicha de compartir un excelente arroz chaufa y pecho de pato en el  Chifa Internacional en la compania  de tres pequenos  muy especiales. Un bebesote super formal y serio, una niñita tremendisima a quien le encantaba el mani y estaba vestida de terciopelo verde oscuro y encajes y una jovencita de 9 anos, tan seria, educada e inteligente que es un orgullo conocerla.
Tambien almorzamos en el Fiesta, muy buena atención, super dedicada y buena comida. Una cortesia de micro baguettes rellenos de pescado “arrebozado”, chupe de cachetes de mero, sorprendente ceviche de mero murique a la brasa,  y aguadito de pescado y mariscos. Vaya que el mero murique es la estrella de la casa!!  El postre de Leche de cabra en cinco texturas, fenomenal, y riquisimo el de chocolate con avellanas! Buena y novedosa repostería

Lima es genial y magica. Siempre sera un destino muy especial para nosotros. Para mas sugerencias de viaje a Lima, sugiero ir a la entrada cortesia de Manuel

Reclamo

Por que eres como un amante esquivo, en cuyo caso no serias ya ni mi amante, pues cual es el caso de esquivarme?
Trato de abrazarlo y me le acerco, a veces timidamente y a veces con furia y artificios.
El me sopla calidamente la frente y cuando ya va a besarme, siempre hay una tocesita sin rostro o el recuerdo de un pendiente que nos distrae de nuestras caricias.
Me niego a que me abandone, respiro con las pausas aprendidas ya no se en donde, cierro suavemente los ojos y trato de nuevo de que se acerque a mi, de que finalmente llegue y me llene.
Pero de nuevo, una corriente de aire frio, un alza en el volumen de lo que acontece lo asusta y se escurre.
Deja ya el miedo y las sutlezas, por favor! Entregate a mi como yo quiero entregarme a ti. No deseo seguir con estos agotadores juegos de escondite.
Dejame disfrutarte y permiteme descansar en tu nada.
Es imperativo que duerma un poco.

Muy Buenos Aires!

Fue una visita relámpago, en gran parte por los relámpagos que iluminaban una parte de mi cerebro que solamente la retina sabia donde quedaba. Yo trato de no meterme demasiado en lo que mi macula y retina hacen rodeadas del humor vítreo que como que no estaba de buenas.
Lo cierto es que después de demasiadas semanas de reposo, innumerables gotas, rayos láser, crioterapia, esponjas de silicona, bandas esclerales y vaya Usted a saber que otros detalles de una tremenda cirugía en mi ojo izquierdo, (que quiso emular a su vecino  y le dio tambien a su retina por desprenderse poco a poco  pero indeteniblemente), los restos de visión  que quedaron alli, se fueron oscureciendo, como cuando ya la noche se instala en nuestro atardecer, y me dijeron que bueno, que ya no había nada mas que hacer, la visión no iba a regresar, así que a asumir esa perdida definitiva y ya!
No quiero hacer el cuento largo y tedioso como casi todos los cuentos de dolencias, pero gracias a un querido amigo venezolano a quien consultamos por teléfono, llegamos a un especialista en Buenos Aires, quien me atendio a la siguiente tarde, vuelo de Aerolíneas Argentinas de por medio, y decidió operarme el 20 de diciembre, justo antes del fin del mundo. Misma operacion del ojo derecho en Caracas, minus el espantoso reposo cabeza abajo.
Cirujano, equipo, centro medico y ambiente excelentes y ultra cariñoso. Algo muy necesario para el estado de derrota con el que entre…Para quien desee saberlo, esta nueva cirugía, puso en su lugar a la retina y a la macula escapista y  el aceite de silicon se asegurara de que todo siga de esa manera. Dos evaluaciones posteriores así lo atestiguan. Despues de tanto traqueteo la vision pasa a ser algo secundario y  en seis meses ya se vera! (eso espero al menos)
Pero, aunque uno no vea bien, tiene que alimentarse, asi que no hubo desperdicio en ese aspecto!
El dia que llegamos antes de tener la primera consulta almorzamos un par de empanadas criollas a la sombra de un árbol, en un parque justo frente al consultorio. No era caso perder tan importante cita por estar dandonos de exquisitos en ese momento.
El hotel escogido, Etoile, en todo el frente del magnifico cementerio de La Recoleta, quedaba a pocas cuadras del consultorio y muy cerca de varios y excelentes restaurantes, como ya se vera. Muy buena atencion del front desk, habitacion grande, bonita y comoda. Muy recomendable.
Esa noche, para celebrar la esperanza, Manuel reservo mesa en Chez Nous, en el Hotel Algodon, y como quisimos probar casi todo el menu, el Chef accedió gentilmente a porcionar tanto los entremeses como los platos fuertes, asi que nuestra cena consistió en langostinos, huevo de campo, cordero y pecho de pato, perfectamente preparados y mejor acompanados. Nada de postre por favor y si una esplendida botella de Reserva Malbec 2009 de la finca Algodón Wine Estates, expertamente sugerida por la Maitre D’ quien nos guio toda la noche con un dulcísimo acento español. Una cena excelente que cubrió la angustia con una colcha exquisita!
Al dia siguiente y en ayunas nos fuimos a la clinica donde se haría la cirugía, y el chofer del remisse hizo del viaje de casi una hora una verdadera delicia haciendonos reir haste de la politica!. Horas después ya en el hotel y con mi ojo castigado nuevamente, almorzamos comidita china de un restaurante cercano al que Manuel fue y pidio para llevar. Rico todo, dentro de un poco de neblina recuerdo langostinos y crujientes lumpias. Para cenar, otra vez take out, pero esta vez comida armenia que recuerdo un poco mejor, ricos tabaquitos de hoja de parra, labne muy cremoso, queso de cabra, kibbe frito y pan recién hecho.
Al dia siguiente y como habia amanecido mundo a pesar de las predicciones, nos atrevimos a correr suerte y salir a almorzar muy cerca, al restaurante Jose Luis, especializado en cocina española y de mar, donde disfrutamos de una espectacular Parrilla de pescados y mariscos con una botella de Merlot Luigi Bosca.
En la tarde, aun no se habia acabado el mundo y el doctor me retiro el parche felicitandose merecidamente por una operación muy exitosa y de 10 puntos! Podia irme ya y debia regresar en 3 semanas, no solo para probar otros restaurantes sino para hacerle un seguimiento al asunto. Nos fuimos a celebrar al restaurante del Club de Arquitectos, todo esto en Recoleta igualmente, donde la comida es muy creativa, pero en algunos casos poco balanceada en los sabores. Por ejemplo,  yo pedi una tarta crujiente de queso de cabra con tope de rebanaditas de calabacin. La tarta era super rica pero demasiado, DEMASIADO calabacín, el delicioso magret de pato estaba en fetas un poco gruesas lo que dificultaba su corte. Pero por otra parte ahi probe un excelente postre, trozos de pina fresca en un ligerísimo almibar perfumado de salvia al lado de un sublime mousse cremoso y semi helado.
Bueno, total que  poquitos dias antes de mi cumpleaños nos fuimos otra vez a BAS, ahora por bus y rio/mar en un agradable viaje por Buquebus desde Colonia y de nuevo me alegraron con el visto bueno de mi ojo animandonos a continuar con la celebración. Había un temita con la presión ocular que se corrigió con unas gotas. Ahora debo volver a principios de marzo. Que tal? nada mal estos viajecitos a Buenos Aires, eh?
En esta segunda oportunidad llegamos a mediodía y almorzamos de nuevo en Jose Luis, yo una decena de riquísimos langostinos sencillamente a la plancha y Manuel un delicioso filete de Chernia. El implacable verano lo mantuvimos a raya con una botella de Chandon Brut Nature. Lamentablemente no aconsejo la natilla catalana para nada.
Para cenar, y despues de que nos rebotaran de Pecora Nera por no tener reservacion,  fuimos al Restaurante del Hotel Club Frances, hermosisimo edificio de los que me ponen a sonar, full marmol, hierro, molduras, cuadros, techos altisimos… Imagino que las habitaciones deben ser esplendorosas. El menu es bastante reducido y falto de brillo, pero de nuevo el postre salvo con creces la cena. En este caso fue un chaud frois de coco y la pina que amo, con helado de nueces varias y sambayon crujiente. Delicioso!
Entonces, el jueves que nos regresabamos en la tarde a Montevideo y reservacion adelante almorzamos en Pecora Nera una deliciosa ensalada de rucula, bocconcini, almendras tostadas y crocante de mollejas, abadejo al horno estilo mediterraneo y risotto de ossobucco. Esto con un Trumpeter Merlot para hacer coincidir lo rotundo del risotto con el perfume del abadejo. No postre por hoy.
Pasamos gran parte de la tarde en un banco sombreado frente al Cementerio y Manuel hasta durmio unos minutos mientras yo le acariciaba el cabello sobre mis piernas y arrullados con la melodia de “Agua fria” de un vendedor ambulante.

 

cangrejo siri y habas de peru

Un autentico lujo asiatico, pura pulpa de cangrejo siri de las lagunas de Rocha, limpiecito, sin nada extraño y empacado en bolsas de medio kilo.

Usualmente lo preparo con estragon, mostaza y  queso cuartirolo al horno hasta que la cazuela se dore y recuerda el sabor a  la langosta al thermidor. Una botella de vino blanco seco, pan de corteza crujiente, y listo!

Las habas que Manuel trajo de Lima no tenian nada que envidiarle a las que trajimos de Espana, grandísimas, faciles de ablandar y generosas al germinar en la tierra que les ofrecí. Preparadas con pimentón español y chorizo al que le forzamos el acento castizo para que dejara de ser simplemente “colorado” y “de olla”.

Debo las fotografias de estos dos almuerzos geniales.